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El papel baritado fue desarrollado en Madrid, 1866, es un papel para el positivado de blanco y negro cubierto por una capa blanca de sulfato de bario y ésta cubierta a su vez por la emulsión sensible a la luz. La emulsión, es la habitual en la fotografía de blanco y negro de gránulos de haluros de plata, concretamente bromuro de plata, suspendidos en una gelatina.
Estos haluros de plata, son solo sensibles a la luz azul y violeta, por lo que pueden trabajarse en cámaras oscuras con luz roja o verde-amarillenta sin peligro de velado. Tras la exposición del papel en la ampliadora se revela, se fija y se lava con distintos líquidos y luego se seca. Para conseguir, una fotografía brillante y duradera es aconsejable secarlo con una presa especial para papel baritado.
Si el papel ha sido bien trabajado, puede ofrecer una gran calidad, blancos puros, buena gama de grises y un negro profundo. Es cierto que tras el revelado y secado suele combarse el papel, sin embargo su durabilidad es la más alta, alcanzando 100 años y más.
El mayor inconveniente de este papel es el gasto en tiempo de trabajo, pues solo para el lavado debe permanecer en agua 30 minutos, pues durante el revelado y fijación absorbe bastante los químicos. De lo contrario no la foto no será duradera. Hoy día sigue usándose el papel baritado para la fotografía de calidad.
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